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kabalah Tzvi ben Abba Shaul
Blog de kabalah. Filosofia milenaria hebrea .Maestro y kabalista Tzvi ben Abba Shaul.Arava Israel.facebook.Kabalah Consultoria Gratuita
25 de Septiembre, 2010 · General

KABALAH.ocultismo, espiritismo y los poderes parapsicológicos.

Tzvi ben Abba Shaul kabalista y libre pensador Introduccion al ocultismo, espiritismo y los poderes parapsicológicos.segun la filosofia teologica y mistica hebrea.

Desde finales del siglo dieciocho, durante el siglo diecinueve y gran parte del siglo veinte prevalece, en el mundo desarrollado, el modelo racional. Especialmente, la ciencia es considerada como tema central y se relega lo espiritual.

En dicho período, todo lo que se consideraba irracional era descalificado. Sin embargo, en la época actual vuelven a tener auge los temas relacionados con el ocultismo, espiritismo y los poderes parapsicológicos.

En verdad, el hombre en ningún momento se ha alejado de esos asuntos, que siempre lo atraían a través de todo lo desconocido del mundo espiritual.
Así tenemos la demoniología, el ocultismo, la levitación, la magia, la brujería y otro tipo de disciplinas esotéricas que tienen entre nosotros una presencia más cotidiana.

Por supuesto que una cosa es el Occidente y otra distinta lo que aconece en otras partes del mundo. Si nos remitimos a los eventos que transcurren, por ejemplo, en el África podemos notar la diferencia.

Danza terapéutica

Una ceremonia muy común en algunas sociedades africanas, es el ritual en el que los negros africanos cantan y danzan alrededor de un hombre atado de pies y manos a un mástil. Éste tiene su cuerpo pintado con una sustancia extraña, grita y llora. Sus compañeros danzarines, van echando tierra hacia atrás y también ceniza sobre el cuerpo vivo del compañero atado al mástil.

Nuestra interpretación, la de los hombres occidentales, es que se está castigando y torturando a ese hombre. Sin embargo, no es así.
No actúan en contra de su voluntad, ni quieren hacerlo sufrir. Si indagamos en el significado de la ceremonia, sabremos que se lo hace sufrir sólo para extraerle un espíritu demoníaco que habría ingresado a su cuerpo.

La danza tiene la misma intención que cuando en el mundo altamente civilizado, un médico inyecta una sustancia en el cuerpo de un hombre con un padecimiento.

No sólo en el África

Hay costumbres milenarias, nacidas en la mesopotamia y trasladadas al África. Son incluso ceremonias que se originan en tiempos anteriores a la aparición del judaísmo. Pero estos actos no sólo ocurren en el corazón de la jungla africana; también los podemos ver en pleno Occidente: en Nueva York, en Jerusalem o en Buenos Aires. Hoy los periódicos de nuestra ciudad tienen su sección que ofrece servicios de limpieza de demonios y de limpieza espiritual en nuestros propios hogares o en nuestros propios cuerpos.

Nos proponen quitarnos de encima presuntas influencias malignas. Es un servicio que tiene su costo: cada vez que nos lo prestan, nos lo cobran. 
En una ocasión, un periodista norteamericano se propuso investigar para conocer de cerca el modo de trabajo de los distintos curanderos, magos y brujos. Así, llamó aproximadamente a una quincena de estos 'profesionales'. En todos los casos, le decían que aún quedaban resabios -en su cuerpo o en su casa- de influencias malignas. Se aseguraban así nuevas consultas y el correspondiente pago de honorarios.

Hay mucha gente que tiene problemas y estos individuos inescrupulosos se aprovechan de eso. Lo cierto es que cada día tenemos más estrés, más ansiedad y nuevos conflictos; anhelamos soluciones que tardan en llegar. Esto lleva a mucha gente a la búsqueda de soluciones mágicas. En ocasiones, sucede frente a situaciones a gente, también en nuestro medio presuntamente racional y no de ideas animistas como el que prevalece en el medio africano que describimos más arriba.

La perspectiva judía

¿Qué dice el judaismo al respecto? ... ¿se puede o no confiar en ello? ... ¿es verdadero o falso? ... ¿está prohibido? Vamos a ver qué dice el punto de vista judío. Los temas del ocultismo, la magia y la brujería abarcan muchas áreas distintas.

Si por ejemplo, nos remitimos al Tratado del Sanhedrín vemos que allí se comenta que para ser miembro de este antiguo supremo tribunal judío, había que ser un experto en todo lo que son las técnicas de la brujería y del ocultismo. Porque los jajamim -sabios-, tenían que juzgar a los que practicaban la brujería o la hechicería. Dado que uno no puede juzgar a alguien sin conocer las técnicas que utiliza.

Nuestros sabios eran expertos en las técnicas que empleaban brujos y hechicheros; éstos eran los hombres que acudían a los espíritus de los muertos.
Este tema ha originado en algunos, una gran confusión. Por lo tanto, es preciso aclarar: por un lado la Biblia condena terminantemente la práctica de la brujería y de la hechicería, de la magia y de la adivinación. La Torá condena todo eso, y algunas de esas prácticas está incluso condenada con la muerte.

Pero por otro lado, se nos presenta un dilema. Hay gente en la práctica del judaísmo -incluso en Buenos Aires, pero sobre todo en Israel-, que pueden ser observantes o aun llamarse rabinos pero sugieren al visitante con problemas y conflictos, realizar actos de ocultismo. O le venden un amuleto. O le prescriben ciertas actitudes para curarse de una enfermedad, encontrar una pareja o mejorar sus asuntos comerciales.

Esto es una contradicción con lo que prescribe la Biblia. Especialmente de parte de aquellos que son rabinos o que se presentan como tales.
Hay temas parecidos, como la Kabalá, el mal de ojo o la reencarnación.

Invocando poderes

Es decir que, en el caso de estas personas con presunta autoridad en temas judaicos, invocan poderes especiales para lograr que los fieles que llegan con dolores y desesperanza, alcancen la mejoría anhelada.

Debemos dividir esto en dos partes: una es el ocultismo en general y la otra, la que hace a la preparación y utilización de amuletos de buena suerte.
De estos últimos se conoce cotidianamente que alguna gente utiliza una cintita roja en el auto, otros un ojo celeste en el bolsillo y algunos una tira de ajo ubicada en el ángulo del frente de su tienda. Son para erradicar los espíritus malignos y el mal de ojo, entre otras cosas.

A su vez, los judíos llaman Kemiot a los amuletos de buena suerte o de erradicacion de males. Y Segulot son los actos o ceremonias cuyo objetivo es provocar un beneficio o repeler un perjuicio que tememos.

Idolatría

¿De dónde surge todo esto? En primer lugar, debemos situarnos en la época previa a la aparición del judaísmo. Había entonces, entre los primeros hombres que poblaban el planeta, una concepcion idólatra. Allí nacen los ritos que aun hoy perduran entre los africanos.

Antes de que Dios haya revelado su magnificencia al hombre a través del pueblo judío, el hombre se había descarrilado del sendero divino.

Búsqueda de la protección

No obstante, aun aquellos hombres tenían también la sensación de Dios incorporada dentro de sí. El hombre necesitaba creer en algo supremo. No podía vivir sin la concepción de un ser supremo o poderes que estaban sobre él. Esto es algo que de alguna manera perdura hasta hoy. Necesitamos siempre tener alguien que tenga sobre nosotros un efecto de protección. El niño necesita a su padre o a su madre, la madre necesita a su marido; marido y mujer juntos necesitan a sus suegros, su maestro, o su amigo.

El hombre que no puede volcarse en los brazos de alguien se siente desesperado, no tiene en quién confiar. Y estos últimos son los casos de hombres o mujeres que en los momentos de conflicto caen en la desesperación, porque no tienen con quién hablar y les falta quien los proteja y los cuide.

En este aspecto, aquel que confia en alguien superior -sea su padre, su maestro, su vecino o su abuela- puede, frente a un problema que siente que lo supera, volcarse en los brazos de quien considera su protector. En cambio, aquel que siempre decide y no tiene que consultar cuando tiene un problema corriente, frente a una situación que lo excede se siente desesperado porque no sabe a quién recurrir.

Nuestra psicología es en esto análoga a la de los africanos o a la de los hombres cercanos a adam HaRishón (el primer hombre). 
En los tiempos primitivos, sin ciencia ni medicina ni tecnología, todo resultaba extraño y eso generaba miedo. Al vivir en un ambiente extraño, de la psicologia interior del ser humano comenzó a florecer la adoración a seres supremos.

Adorando astros

En un principio, cuando apenas fue creado el mundo, los hombres adoraban a D"s. Pero como D"s no se ve ni aparece ni se revela, como no habla y no se toca, fueron ganados por el desconcierto. ¿Qué era en cambio lo que se veía? ... Se veían las estrellas, el sol y la luna.

Y éstos fueron los primeros elementos idólatras y paganos que aparecen en el hombre. Los seres humanos se descarrilaron y comenzaron a adorar a los astros, a los que veían fuertes y grandes. Entendían que la tierra y el mundo dependían de ellos. Podían captar que el sol daba calor, hacía crecer las plantas, modificaba el clima de la tierra. Y empezaron a creer en los astros como dioses.
Comenta el Rambam en la Guía de los Perplejos, que a través de la imaginación comenzaron a invocar a esos dioses. En un principio realizaron sacrificios de seres humanos, luego de animales y plantas. Todo ello acompañado de ofrendas y ritos extraños.

Nació así el paganismo en la forma de la astrolatría -adoración de los astros.
La brujería, justamente, nace luego como derivación de ésta. Se trataba entonces de invocar a los seres supremos para erradicar el mal o atraer el bien. Pero estos seres supremos no tenían porqué ser buenos. En cambio hoy, cuando hablamos de D"s, nosotros pensamos que tiene que ser bueno o misericordioso.
El astro o la estrella que se adoraba no tenía porqué ser bueno a los ojos de los hombres. Entre los dioses griegos incluso, había dioses buenos y había dioses malos. Los dioses se casaban, cometían adulterios, tenían hijos. El Olimpo era una especie de sociedad contemporánea, pero con dioses que se engañaban, se mataban, entraban en guerra, etcétera.

Los malos vecinos

Entonces no solamente se invocaba a los dioses para que la próxima cosecha sea buena; la invocación y ritos a los dioses se hacían también, por ejemplo, para concluir con las osadías de un vecino molesto que por las noches hacía sonar un instrumento musical y no dejaba dormir. Si éste se negaba a deponer su fastidioso comportamiento, había también una razón para invocar a los dioses o seres supremos para que un mal caiga sobre ese molesto vecino.
Estas prácticas que nacieron aún antes de la aparición del judaísmo, tienen también vigencia hoy en día.

Así, hay gente que cree que recibió una maldición o que le han tirado un 'mal de ojo'. Una mujer puede suponer, por ejemplo, que su amiga -que no tiene hijos- la envidia porque ella sí los tiene ... Y que esa envidia se expresa en un 'mal de ojo' para el que debe organizar alguna forma de conjuro de espíritus.
Lo cierto es que los astros no son dioses ni tienen poder alguno. La brujería, el ocultismo y el espiritismo son tan falsos como los dioses que invocaban.


Origen (según Maimónides) de los tres poderes esotéricos: 

1- Astrolatría
2- Excusa para el libertinaje
3- El 'shefa elokuí'

No existen otros dioses

1. Astrolatría

No es que en el judaísmo la idolatría exista pero está prohibida. Ni existe ni está autorizada. Lo mismo sucede con la brujería.
Pese a que ciertos pensadores judíos hablan de la brujería o del ocultismo como algo real, el judaísmo no los considera tal cosa.
Basados en el espíritu del pensamiento de Maimónides, aclararemos esto. La Torá es muy clara cuando prohibe adorar a otros dioses; hay quienes creen que de esto se puede inferir que existan otros dioses. Pero no es así. Solamente dice que está prohibida la adoración a otros dioses, que no existen.
No significa que el idolo exista, sino que el acto está prohibido.

Lo mismo acontece con la brujeria. Cuando la Biblia dice que está prohibida, no significa que existan otros poderes. Pero sucede que hay pensadores dentro del judaísmo que están influenciados por otras religiones -el islam, el cristianismo-, por lo que plantean la existecia de las fuerzas del bien y de las fuerzas del mal. Pero es un error. Para el judaísmo no hay tal cosa. Hay una sola fuerza, que es la fuerza de D's. El mal está en nosotros: si nosotros queremos, hacemos el bien; cuando queremos, hacemos el mal.

Está prohibido el acto de la brujería. Éste no va a tener ningún resultado. Si alguien, por ejemplo, decide hacer un hechizo. Supogamos que toma un muñeco al que le da la forma de aquella persona a la que quiere perjudicar. Y pronuncia presuntas palabras mágicas -como la célebre 'abracadabra' y otras- para luego tomar un un cuchillo o una aguja y clavarlo al muñeco, esto no traerá ningún resultado.

Eso no hace ningun efecto, pero la realización de este acto está prohibida. ¿Porqué? Porque alguien puede decir que fue a un mago y lo curó. Toda enfermedad tiene dos resultados posibles: o se soluciona o no se soluciona. Cuando uno va a un curandero o mago, tiene también dos alternativas: o se soluciona o no se soluciona su problema. 
Si se llega a solucionar uno atribuye la curación al acto de la brujería; pero no es así. Si se curó es independientemente del acto. El acto en sí está prohibido porque fomenta la idolatría. No porque sea un poder, sino porque a partir de ahi ese individuo comienza a creer en eso, es decir que se inicia en la idolatría.

2. Excusa para el libertinaje

Según el Rambam había otro elemento que fomentaba la idolatría. El Rambam leyó muchos los libros de ese género, y encontró en la descripción de un hechizo que los hombres se visten de mujeres y las mujeres se visten de guerreros. Eso tenía la intención de corromper carnalmente la ciudad. Pero como se hacía junto a la invocacion de los espíritus -a quienes se atribuía la transformación sexual- , era como un permiso obtenido para cometer todo tipo de orgías.

3- El 'shefa eloquí'

Todo ser humano tiene la posibilidad de recibir un 'shefa eloquí', o sea, una emanación divina. Es un mensaje divino, un código, un presentimiento, una sensación que no viene de nuestro interior sino que viene de arriba. Esa emanacion que eventualmente podemos recibir, tiene tres formas de ponerse de manifiesto. Eso va a depender de la capacidad intelectual y de la capacidad ética de quien la va a recibir.

La emanación divina es como una revelacion de D's hacia el ser humano (hombre o mujer); si el ser humano está preparado intelectual y éticamente en un 100%, esa emanación divina se convierte en profecía.
Nuestros profetas justamente recibían la emanación divina y podían comprenderla en su totalidad, porque su preparación era la adecuada. Es como volcar en su totalidad agua limpia en una fuente limpia. El agua queda tal cual como se recibió.

Si en cambio, en la persona que recibe la emanación divina, la preparación intelectual para la misma, no era adecuada, ya no era profecía.
A su vez, si estaba preparada intelectualmente pero no éticamente, esa persona recibía la emanación y ésta se transformaba en sabiduría, pero no en profecía.
Y cuando la emanación llegaba a una persona que no estaba preparada ni intelectual ni éticamente, dicha persona interpretaba la misma como brujería.
Es decir, que esa persona tiene una sensación particular. El ejemplo típico es el del hombre que sentía una revelación de D"s acerca del sistema de las lluvias. Lo que llegaba a su mente no era ni comprendido ni bien interpretado. Entonces creía que tuvo un presentimiento, que para hacer que caigan lluvias había que efectuar determinados pasos.

Los profetas judios se expresaban con metáforas y alegorías; Por ejemplo, cuando Jeremías habla de la caída de las estrellas, está aludiendo a la caída de las naciones que estaban hostigando al Pueblo de Israel.
Quien no estaba preparado para recibir el 'shefa ha eloquí' tergiversaba y desvirtuaba esta emanancion divina. No sabía que venía de D's. Y realizaba todo un código de normas en función de su incapacidad intelectual y ética.

Dos opiniones sobre las brujerías

Hay dos opiniones en el judaísmo sobre las brujerías. Una, que compartimos, es la de Maimónides, Rabí Saadia Gaón, Rabí Aba ibn Ezra y otros sabios más que son las grandes luminarias del judaísmo.

Éstos opinan que se trata de manifestaciones y actitudes sin ninguna validez y sin ningún poder, pero a pesar de todo la Torá los condena. 
Hay otra opinión que, por el contrario, dice que sí tienen cierta validez pero que está prohibido.
Pero si antaño se trataba de ingenuidad por falta de preparación intelectual y/o ética, llegaron en tiempos posteriores los embaucadores. O sea, gente que hizo negocio mediante la preparación de trucos. Hoy en día, el que hace tanto invocaciones a los espíritus como hechizos o brujerías, ya se sabe que es falso.

Mala fe

Hay gente que no puede creer que Dios haya hecho un milagro para que baje la marea y pueda Moisés conducir al pueblo judio a través del Mar Rojo; sin embargo, acuden a un curandero que cobra miles de dólares por hacer una limpieza general de nuestras 'malas influencias' en la casa.

Estos curanderos obran de evidente mala fe. Incluso se descubrió en un caso, en Israel, que uno de ellos había colocado micrófonos en la sala de espera. Y cuando la persona que consultaba entraba a su cuarto, sabía ya qué le estaba pasando ... eso, claro, después de haber escuchado lo que le planteó al secretario en la antesala. De ese modo, el individuo que llegaba -hombre o mujer, joven o viejo- se sentía impactado por el conocimiento que tenía el presunto vidente. Eran trucos y no otra cosa.

Espiritualidad

En Israel hay una gran tendencia a la espiritualidad, lástima que muchas veces no esté bien encaminada. Y hay gente a la que le resulta más atractiva la brujería porque ésta acepta el libertinaje. Y, en cambio, le resulta más dificultoso aceptar lo que dice la Biblia. La gente quiere ahora y ya. Pero la Biblia exige bondad y generosidad. Para el judaísmo, desde la brujería a la parapsicología, se trata de conceptos prohibidos y falsos.

Amuletos

Pasamos así a algo más complicado para nosotros porque está más difundido en el judaísmo, que son los amuletos. Los amuletos consisten en la combinación de los nombres sagrados de D's.

Esto se introdujo dentro de la Kabalá, la que, lamentablemente, está también desvirtuada en el presente. Hoy en día, hay gente que tiene algún problema y va a ver a un vendedor de amuletos. En base a ese problema, éste le va a prescribir un quemía, que es un amuleto. Es un pergamino escrito que nadie entiende y que nadie sabe quién lo ha escrito. 
Se supone que es una combinacion con los nombres sagrados de D's.
Esto es una mentira, aunque parte de una plataforma de verdad.

Los nombres de D"s

Veamos hasta dónde llega la verdad y hasta dónde la mentira. El poder que tiene el nombre de D's es todo un tema en la teología divina. Se dice que Moshé tuvo el poder de matar a un egipcio que estaba intentando matar a un judío, y que lo hizo simplemente con el Shem Ha Meforash.

Meforash quiere decir el nombre intrínseco y esencial de D's. Hay un sólo nombre de D's que representa su esencia. El resto de los nombres de D"s son todos representativos de sus cualidades o acciones.

Los nombres con los que habitualmente nos dirigimos a D's, representan sus acciones. No su esencia, que es inconcebible. Por ejemplo, Mashíaj, es D's el salvador. Rajum es D's que se apiada. Janun es D"s misericordioso. Shalom es D's pacífico. A su vez, Elohim, Shofet, Dayan son los nombres que se atribuye a D's por su cualidad de juez. 

Todos estos son nombres en función de lo que D's hace y no lo por que es. Hay un solo nombre que representa lo que D's es y se llama Tetragramató, o sea cuatro letras hebreas con las cuales se escribe en la Torá.

La enseñanza

Dice el Talmud que el nombre de D's lo enseñaban los grandes sabios de Israel a sus alumnos más distinguidos o a sus hijos. Lo hacían una vez por semana y a los más destacados por sus cualidades éticas. Ese curso sólo era de un maestro y dos alumnos, una vez por semana. Cuando moría el maestro, uno de los alumnos se transformaba en maestro y enseñaba también en privado a su discípulo. 
Era un nombre secreto. Y se enseñaban dos cosas: a pronunciar el nombre de D's y a conocer la esencia de D's.

Sabemos que, los Rollos de la Torá que se leen en el Beit Haknéset -tal cual como los recibimos de Moshé- no tienen vocales ni puntos que las indiquen. Por lo que, cada palabra hebrea acepta allí cualquier vocal.

La enseñanza consistía entonces en decirles a estos alumnos privilegiados con qué puntos se obtiene la pronunciación adecuada para decir el nombre de D's. Quien tiene un jumash, va a ver que cada vez se escribe con distintos puntos y, por lo tanto, se pronuncia distinto el nombre de D's. Por la razón de que no se sabe cuál es la puntuación adecuada. Pero no sólo esto se les enseñaba. También se les enseñaba a comprender la esencia de Dios.

Y hay más: la comprensión del nombre de D's es la comprensión de su esencia. Para quien quiere saber quién es y no lo que hace. La cabalá es justamente la recepción privada de los más grandes secretos del judaísmo. Y lamentablemente esto se perdió. Pero dado que sólo es un conocimiento y no una norma, no es tan grave lo que se perdió. No tenemos el conocimiento pero Gracias a D"s lo que conservó el Pueblo Judío son las normas que debemos practicar.

El camino abandonado

Antaño eran transmitidas las más profundas cualidades de D"s. Aunque, según cuenta el Talmud, con el paso del tiempo algunos de aquellos alumnos se apartaron del camino del bien. Y son los que tenían en sus manos el conocimiento de la pronunciación del nombre de Dios y de su esencia. Pero al descarriar dejaron de ser dignos de portar tales conocimientos.

Y como consecuencia se comenzó a enseñar el Duodeclamatrón, que eran varias palabras combinadas que sumaban doce letras. O sea que el curso se limitó. Era un acercamiento a la esencia de D"s pero no tan profunda como la anterior, porque la misma había sido desvirtuada y mal utilizada.

Invocando a D's

Se empezó entonces a enseñar el último nombre que quedó de la esencia de D's, que son también varias palabras que suman un total de 42 letras. Éste se diluye más y se inclina hacia la profundidad de D's. 
Hasta que llegó el tiempo en que se dejó de enseñar tanto el de 4 letras, como el de 12 y como el de 42.

Pero quedó en algunos el conocimiento de eso. ¿Que hacían estos hombres que se descarriaban de la ética judía? Iban y pregonaban al mundo que ellos son los que conocían el nombre y la esencia de D"s; que les bastaba invocar a D"s para recibir de Él ciertos poderes. Empezaron así a engañar a la gente, a quienes les decían: pronuncien tales y tales palabras, que son mágicas. Y que de ese modo se van a solucionar sus problemas.

Después les hacían escribir 42 letras, las distintas tres clases del Shem HaMefurash. Las escribían en pergaminos y se los daban a sus clientes. Todo tipo de combinacion de letras. Con el problema que tenía la persona que consultaba, se hacía una especie de crucigrama. Solamente el que lo escribía, sabía a qué invocaba. Esto era todo falso.

Así, un curso que comenzó históricamente siendo de teología judía terminaría convertido, por los descarriados, en otro de magia negra. 
Estos nuevos falsos maestros habían sido alumnos de verdaderos maestros. Se ofrecían para ayudar a los dolidos aprovechando sus antecedentes por haber estudiado con tal o cual gran maestro. Empezaron a sentir cierto poder. Cuando una persona siente cierto poder y que los demás lo necesitan, se corrompe. Y así aconteció en estos casos.

Ellos dejaron libros escritos; pasó el tiempo e incluso rabinos probos y piadosos leyeron esos libros y pensaron que eran verdad. Inocentemente comenzaron a fomentar la utiización de los famosos quemíot.

Delirio de forjadores

Esto lo explica el Rambam en el capítulo 61 del tomo 1 de Moré Nevujim. Leemos allí: '... Ahora bien -le dice al lector- si examinas su esencia exenta y despojada de toda acción, no tiene absolutamente ningún nombre derivado sino tan sólo un nombre individualmente, indicativo a su esencia. No tenemos ningún nombre que no sea derivado -de sus acciones- a excepción del susodicho de cuatro letras que es el Shem Meforash, absoluto.

Ni cabe suponer otro nombre fuera de éste. Sin dar entrada al delirio de los forjadores de quemiot (amuletos) o las que oirás de ellos o hallarás en sus disparatados escritos tocante a nombres pergeñados, carente en absoluto de todo sentido que llaman "Shemot" -Nombres Sagrados- con pretensiones de santidad y pureza y que obran milagros. Todas estas cosas son fábulas, que el hombre perfecto no debería escuchar, cuanto menos creer ... '. Es clara entonces la posición de Maimónides al respecto.

Lo que dice el Talmud

En cuanto al Talmud, debemos aclarar que respecto de las brujerías y demás nunca les adjudicó realidad. Sino que se ocupa de mencionar si tienen o no efecto los actos de brujería y los hechizos. Y dice que no.

En cuanto a lo que hace a los amuletos escritos o quemiot, disgrega acerca de si se puede utilizarlos en un lugar sucio. Los amuletos que se hacían, se colgaban o se cosían en la ropa. Entonces uno no podía cada vez que entraba a un lugar, sea a una curtiembre o al baño a lavarse, sacarse el amuleto. El debate talmúdico era si debía utilizarse o no en un lugar sucio o de feo olor. Esta preocupación se debía a que dentro del quemía estaban escritos los nombres sagrados; eso era una realidad.

Segun la Ley Judía uno no puede entrar al baño con la Biblia en la mano. Ello se considera un desprecio para la Torá y para D's. Por lo que el debate apuntaba a este aspecto, en lo que hace a los nombres sagrados que portaban estos amuletos. Pero los rabinos no aceptaban el presunto poder de los quemíot.

Lo que sucede hoy

Recientemente se dio el caso de una persona con un problema, que para solucionarlo fue a Israel, a ver a un rabino. Éste le dio una mezuzá como amuleto. En la misma, le escribió atrás 'Que se rompa el Satán (demonio)'. Y le indicó que no se le saqué del bolsillo.

Cuando esta persona retornó a Buenos Aires y se dirigió a mí, para narrarme aquello y pedirme mi opinión, le mostré el libro de la Halajá. Es que en las leyes de los fundamentos de la Religión, como dice el Rambam, aquella persona que utiliza uno de los preceptos bíblicos -como es el caso de la mezuzá- para pretender tener buena suerte en algo, lo está usando como amuleto.

Esa persona -así se llame 'rabino' no tiene lugar en el mundo venidero porque convierte la grandeza filosófica del judaísmo en un mero amuleto de brujería y magia. Lamentablemente, hoy en día hay gente que pretende reducir los grandes pilares del judaísmo a un mero hechizo. Es un dolor que nos afecta a todos los judíos, especialmente a los rabinos.

El judaísmo se propone elevarnos y darnos una conciencia de lo que es nuestra vida, nuestra esencia y nuestro universo. No está para ocuparse de pequeñas o grandes desventuras personales. Es una cosmovisión universal que no puede ni debe ser reducida a este tipo de cosas.

En nuestros días vemos que hombres y mujeres padecen de un conflicto interior. Por un lado, reflejan una tendencia espiritual y una búsqueda de lo divino; por el otro, se invoca a D's para tener suerte en el estudio o en un sorteo de lotería. Esto último menoscaba y deteriora aquella tendencia a la espiritualidad. 
Hoy en día vivimos muy preocupados y atareados con nuestros propios problemas personales.

En el pasado, las primeras generaciones de nuestro ishuv que llegaron desde Polonia y Rusia, desde Turquía y Siria y desde otras latitudes, eran personas de precaria situación y muchas veces habían tenido que dejar a sus familias en aquellos lugares de origen. Fueron ellos, sin embargo, los que fundaron templos, escuelas, clubes, asilos, hogares de ancianos, cementerios comunitarios. Actualmente si queremos formar una comisión directiva para hacer un acto, no hay quien trabaje.

Sucede que antes había menos individualismo, existía la mancomunión, el concepto de la comunidad y del prójimo. Hoy, cada uno está metido en su propio problema y en sus propias vicisitudes.

La contradicción

Pero por otro lado, aunque parezca extraño y paradójico, la tendencia hacia lo espiritual existe. Sólo que se manifiesta en la proliferación de sectas espirituales de todo tipo. Tenemos hoy, de un lado, el capitalismo, el establishment, el esnobismo, el posmodernismo; y por otro lado, se pondera todo lo espiritual. El concepto del esoterismo fácil e inmediato es lo que tiene más éxito.
Antiguamente, cuando alguna persona (por ejemplo) se lastimaba la mano, la aproximaba a la boca y pronunciaba oraciones de la Torá para su cura. Se llamaban murmuraciones. Esto está completamente prohibido por la Torá.

Búsqueda de la armonía

El judaísmo sabe desde hace 3000 años que la armonía del ser humano es fundamental. Ante una situación conflictiva, en el amor o en el trabajo, sabe que existe una relación intrísnseca entre el estado de ánimo del ser humano y su éxito personal.

Por ejemplo, la persona que está en armonía tiene muchas más probabilidades de tener éxito en el negocio que va a abrir. Dos personas que tienen sus tiendas en la misma calle y atienden en el mismo horario, pueden tener diferente suerte. El que está bien y en armonía tendrá muchos clientes. Quien por el contrario, está conflictuado, no los tendrá. Todo influye: la actitud, la forma de atender, la forma de decorar.

Lo mismo sucede con el éxito de un joven para salir con una chica. O bien en el campo de la salud. Sabemos que enfermedades como la gastritis, las úlceras, las alergias y otras muchas tienen un correlato psicológico. Hoy son muy pocas las enfermedades que no tienen una influencia de lo psicológico.

Tefilín y verdad

El capítulo de las tretas, del que nos ocupamos más arriba, no se agota. En ocasiones se emplea, incluso con la intención de lograr atraer a judíos que se alejaron de las prácticas de nuestra Fe. Así, aparecen aquellos rabinos que se atribuyen poderes especiales, trabajando con un simple vaso de agua y un pañuelo. Aunque en verdad, este último oculta las pastillas incandescentes que suelen aliviar el malestar del consultante.

Esta práctica engañosa debe ser denunciada. No sirve, aunque a través de esto después se ponga los tefilín y cumpla con el Shabat. Es preferible que no cumpla Shabat a que lo haga después de un engaño. Es doloroso, porque eso no es judaísmo. Y cuando se entere de que fue víctima de una mentira, va a sentirse decepcionado y va a dejar de cumplir con las prescripicones.

Mensaje de los Salmos

Lo que hacen actualmente ciertas sectas -fuera del judaísmo- es combinar el ocultismo con el concepto psicológico de búsqueda de la armonía interior. Pero esto tampoco sirve. Nosotros como judíos, por ejemplo, encontraremos la armonía interior en la lectura de los tehilim. Se leen tehilim para cada cosa, porque el mensaje interno de cada capítulo de Salmos nos produce una reacción positiva, lógica y racional en relación al problema que tenemos.

Por ejemplo, aquel persona a quien se le murió un hijo, lee el salmo sobre la muerte del hijo de David. David escribió un capítulo o salmo cuando se murió su hijo Avsalom. Ese salmo trata de dar un consuelo a todo aquel que tenga el mismo padecimiento.

Lo único que puede traernos tranquilidad y armonía espirtirual es el estudio de la Torá, el cumplimiento de las Mitzvot, la comprensión del Shem ha Mefurash -nombre esencial de D's.

El Midrash

El Midrash es una tradición mantenida por los judíos oriundos de Turquía, Rodas, Salónica, Italia, Amsterdam y demás núcleos sefardíes.
Tradición que conservamos hoy en el templo de ACISBA (Asociación Comunidad Israelita Sefardí de Buenos Aires), de Camargo 870, con los judíos oriundos de Turquía. Consiste en que el día del fallecimiento de un ser querido, se recitan ciertos cánticos, estudios y estrofas. No hay invocación a D"s. Es un estudio que se hace en memoria de la persona fallecida.
Nos preguntamos: ¿Se puede hacer un estudio por un muerto? La respuesta es que, en el momento de un aniversario de una muerte, uno cae en un bajón anímico.

Los textos elegidos son entonces aquellos que resultan útiles para honrar al alma del difunto, que existe después de la muerte. Son textos que proporcionan tranquilidad ante la eventual angustia que uno siente al cumplirse una semana, un mes o un año del fallecimiento de su padre o de su madre.
Son formas que tienen un efecto positivo y real ante cualquier conflicto. El estudio y la comprensión de la palabra de D"s nos puede ayudar para que nos vaya bien.

El poder de la Torá

Hay que hacer un contrapeso frente a la sociedad que se está inclinando por métodos de ocultismo y distintas formas de esoterismo. 
Profundizar, comprender, estudiar y practicar el judaísmo, eso nos ayuda a mejorar. Lo sostiene el Rambam. La Torá no tiene poderes para curarnos sino que tiene poderes para hacernos entrar en otro estado y en otra dimensión de armonía.

Sólo entonces decidimos, si leemos o no la Torá. Nuestros actos deciden nuestro destino. D"s decide sobre nuestras vidas, cuándo nacemos y cuándo morimos, lo mismo que nuestra configuración genética. Si seremos o no exitosos, depende de nosotros, no nos libremos de nuestras propias responsabilidades. 
Muchas veces sucede que no queremos tener culpa. Y responsabilizamos a otros de nuestros fracasos. Por ejemplo, una señorita que estudia e informa a su amiga que está cerca de recibirse. Cree entender que ésta la miró con envidia. Y deduce también que le echará un mal de ojo. Por lo que le irá mal. Es así que malgasta horas yendo a divertirse y no estudia, así finalmente le va mal en el examen. Y se dice a sí misma que fue su amiga quien la había 'ojeado'. De este modo, se miente a sí misma.

Por ello, ya Maimónides advirtió: basta de mentiras. No hay nada sobrenatural más allá de lo que la Torá dice. El Rambam nos explica que aún a los milagros anunciados, también los aguardamos desde el sistema racional de pensamiento. El mundo se maneja con un curso natural. Nunca que hayamos plantado bananas, se cosecharon manzanas. Siempre que plantamos bananas, se cosechan bananas.

No tratemos de salvarnos con algo sobrenatural. Hagamos un trabajo profundo de nuestras vidas, encaminémonos de vuelta hacia la armonía, que nos consume mucho trabajo, lleva mucho tiempo pero al final las satisfacciones y las bendiciones son reales, grandes y duraderas
.

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El idioma de la kabalah es universal: sólo se necesita amor y sensibilidad para entenderlo y hablarlo.maestro Tzvi ben Abba Shaul-

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